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Historia

El actual término de Ribarroja del Turia, estuvo en época romana intensamente ocupado por el hombre debido a su situación junto al río Turia y entre dos zonas de gran importancia demográfica: La colonia romana de Valencia y la de Camp de Lliria.
De tiempos anteriores a la romanización conocemos pocos datos: los restos de un poblado de la Edad de Bronce y fragmentos de cerámica ibérica.

 

De la romanización se conoce un importante establecimiento denominado "Valencia la Vella". Diversos hallazgos nos permiten suponer la existencia de varias "villae" tardoromanas. Igualmente, se conservan vestigios de acueductos y canalizaciones que formaban una amplia red de irrigación.

El dominio visigodo no va a suponer una ruptura, el mundo hispanorromano perdurará sobre todo en el área mediterránea, donde la arquitectura seguirá la tradición paleocristiana. Este hecho queda plenamente reflejado en el yacimiento de "El Plá de Nadal".
El yacimiento conserva parte de un edificio de la segunda mitad del siglo VII y es de gran importancia dado que los restos de esta época son muy escasos, incluso en el conjunto de la arqueología visigótica peninsular.

Como consecuencia de las conquistas del rey Jaime I, Ribarroja se convierte en señorío, siendo mencionada por su actual nombre por primera vez como "RIBAROGA" en el "Llibre del Repartiment", folio 35, epígrafe 559, (año 1238). La "Carta Pobla" le es otorgada por Felipe III el 7 de agosto de 1611, siendo señor de Ribarroja Sancho de Lihori Folch Borja y Cardona.

 

Finalmente, Alvaro Gonzalo Juan de Armada Fernández de Córdoba Valdés y Guemes, sexto Conde de Revillagigedo, escrituró el 13 de abril de 1897 (diez años después de su fallecimiento), su Compromiso de Cesión o venta de las tierras, dominios y derechos que poseía en la villa y baronia de Ribarroja, a favor de la Comunidad de propietarios regantes de tierras huertas de Ribarroja.

El casco antiguo de Ribarroja puede hacernos revivir el aspecto de una ciudad mediaval. Así, subiendo desde el río por el "Camino de las Animas" nos encontramos con el Castillo de origen árabe, la Cisterna y el Molino de Harina, hasta llegar a la plaza donde se encuentra la Iglesia, de dos campanarios, construida por los propios habitantes de Ribarroja, y el Ayuntamiento obra del arquitecto Joaquín Rieta.

Pero Ribarroja no es un pueblo que viva en el pasado, es un municipio moderno, que ofrece los servicios demandados por la sociedad para su enriquecimiento cultural, deportivo y de ocio.

Destacan entre los centros culturales, el Conservatorio Profesional de Música y Danza, la Casa de la Cultura, el Auditorio Municipal, la Escuela Permanente de Adultos, el Taller Ocupacional, el Centro Social y las dos Bibliotecas Municipales. Deportivamente, Ribarroja cuenta con grandes instalaciones de las que cabe mencionar el Pabellón Municipal, la Piscina Cubierta, el Polideportivo y el Campo Municipal de Fútbol que alberga la Escuela de Fútbol Municipal.

También cuenta este municipio con gran cantidad de parques y jardines como el Parque Municipal donde por el día se puede disfrutar de un magnífico paseo a bordo del tren de vapor y admirar los distintos tipos de vegetación presentes en la Comunidad Valenciana, y en las noches de verano gozar de un buen espectáculo teatral o cinematográfico en la terraza de verano.